Entendemos que la adicción, ya sea a una sustancia o a una conducta como el juego o las redes sociales, es solo la punta del iceberg: la manifestación visible de un profundo malestar interno. Bajo esa conducta que parece dominarte suele haber heridas emocionales, traumas no resueltos o formas de relacionarte contigo que generan dolor, pérdida de control y deterioro de la autoestima. La ansiedad y la tristeza suelen ser el motor que alimenta este ciclo.
Nuestro enfoque va más allá de buscar únicamente la abstinencia o controlar el comportamiento. Te acompañamos a explorar qué sostiene la adicción, poniendo el foco no solo en el síntoma, sino también en tu historia, vínculos y patrones de vida. Comprender el origen nos permite trabajar en un cambio real y profundo, fomentando un autocuidado auténtico y construyendo nuevas formas de afrontar el malestar que no pasen por la conducta adictiva.
En este espacio podemos trabajar:
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